Las Sociedades Económicas de Amigos del País fueron unas asociaciones surgidas en la segunda mitad del siglo XVIII en España (aunque también existieron en otros países europeos, como Irlanda o Suiza) cuya finalidad era difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos y técnicos de la Ilustración. Nacieron en el reinado de Carlos III, quien las puso bajo la protección real para que fueran un instrumento del reformismo borbónico.
Las Sociedades Económicas llegaron a América de España, con el espíritu fraterno de ayuda a la comunidad, promoción de los inventos, fomento de las artes liberales, premio al ingenio y una decidida vocación agrícola. Aquí incursionaron en la política y se convirtieron en una herramienta de lucha contra el poder opresivo.